Micorrizas

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  La composición del suelo juega un papel fundamental en la regularización de los ecosistemas terrestres influyendo en la productividad, diversidad y estructura de las comunidades vegetales.
  La materia orgánica es descompuesta por la actividad de diferentes especies de bacterias y hongos que liberan nutrientes al suelo, dejándolos disponibles para que sean nuevamente absorbidos por las plantas.
  La absorción puede ser directa, a través de las raíces o indirecta, por medio de microrganismos que forman simbiosis con las raíces.
  Estos organismos cohabitan con otros que son patógenos que atacan a la planta reduciendo su productividad.
  En consecuencia la comunidad vegetal se ve sometida a una serie de costo-beneficios que da dinamismo y estructura a los ecosistemas.
  Entre los organismos que habitan el suelo cabe destacar por su función ecológica los HM (hongos formadores de micorrizas).
  La micorriza es la unión íntima de la raíz de una planta con las hifas de determinados hongos.
  Éstas eran consideradas excepciones ,pero ahora se sabe que casi la totalidad de los vegetales viven en simbiosis con ellas.
  Este intercambio produce beneficios al hospedante y al hospedador, aumenta la capacidad de absorción de nutrientes especialmente fósforo además de nitrógeno y micronutrientes.
  A su vez los HMA (hongos micorríticos arbusculares) son heterótrofos, es decir incapaces de sintetizar los hidratos de carbono a partir de elementos inorgánicos, pero los necesita para vivir.
  En algunos casos éstas se limitan a rodear de una inmensa capa de hifas las partes más finas de las raíces, hasta envolverlas por completo, incluso el ápice vegetativo, éstas son llamadas ectomicorrizas, no penetran en el interior de las células de la raíz son que se ubican sobre y entre las separaciones de éstas.
  En otro caso las hifas fúngidas penetran la capa cortical y se alojan en el interior de las células de la planta hospedante, éstas son llamadas endomicorrizas.
  El intercambio entre hongo y hospedante tiene lugar en los arbúsculos.
  De las endomicorrizas nos vamos a ocupar nosotros porque son las que hallamos en las orquídeas.
  Las hifas penetran las células del córtex de la raíz sin romper el plasmalema o el tonoplasto formando estructuras de almacenamiento llamadas vesículas, con intercambio bidireccional.
  Las micorrizas ayudan a la planta prodigándole nutrientes minerales, agua y otros elementos y el hongo recibe de ella hidratos de carbono y vitaminas, éste solo no lo puede hacer porque es incapaz de sintetizarlos, en cambio la planta sí, porque hace fotosíntesis y otras reacciones internas.
  Las hifas se extienden varios centímetros fuera de la raíz incrementando la cantidad de nutrientes absorbidos.
  Las orquídeas carecen de pelos absorbentes y la función de éstos la asumen las hifas de los hongos micorríticos. Se considera que ellos son parte del sistema radical en lugar de habitantes independientes.
  Si la plántula se ha desarrollado a partir de una semilla cultivada en condiciones artificiales con una solución rica en nutrientes y luego se trasplanta a un medio o sustrato estéril es muy probable que llegue a morir de desnutrición si no es asistida y alimentada periódicamente.
  Cuando traemos una planta desde su hábitat es conveniente que la acompañe algo de sustrato donde ella está asentada, porque sin duda habrá hongos apropiados para su desarrollo.
  Las semillas de las orquídeas son sumamente pequeñas y livianas, esto permite que sean eficientemente dispersas por el viento.
  La reducción en el tamaño de las semillas fue un proceso gradual en el que las reservas nutritivas necesarias para la germinación se fueran reduciendo, para suplir esta carencia, la naturaleza generó una dependencia con hongos que alimentan a los embriones de las semillas, y con el tiempo ellas y las plántulas se convirtieron en micótrofos obligados.
  En la naturaleza, a medida que el embrión va creciendo desarrolla sus primeras hojas, activa su maquinaria metabólica y empieza a producir su propio alimento a través del proceso de fotosíntesis, aunque continúa aprovechando el aporte de nutrientes liberados por las hifas o por la digestión de los hongos.
  A pesar de que la mayoría de las orquídeas son epífitas, la presencia de micorrizas en ellas ha sido poco investigada. El grupo mejor estudiado es el de las orquídeas terrestres en las cuales siempre se ha encontrado infección por micorrizas.
  Las hifas de las endomicorrizas penetran las células del córtex de la raíz sin romper el plasmalema o el tonoplasto.
  En las micorrizas de las orquídeas intervienen hongos basiodiomicetes con hifas septadas (son las que poseen tabiques paralelos a las valvas, pero constantemente perforadas, que dividen incompletamente la cavidad celular.
La composición del suelo juega un papel fundamental en la regularización de los ecosistemas  terrestres influyendo en la productividad, diversidad y estructura de las comunidades vegetales.

 





Arbúsculos de endomicorrizas



Corte de una raíz micorrizada

Ventajas de la micorrización

  Las ventajas son numerosas, gracias a ella la planta es capaz de explorar más volumen del suelo del que puede hacer con sus raíces, al sumársele en esta labor las hifas del hongo; también capta con mayor facilidad ciertos elementos básicos para su desarrollo y subsistencia.
  La protección brindada por el hongo hace que además la planta sea más resistente a los cambios de temperatura y a la acidificación del suelo.
  Algunas reacciones fisiológicas del hongo inducen a la raíz a mantenerse activa por más tiempo. Todo esto brinda al hospedador mayor longevidad.

Bibliografía
Tratado de Botánica de Gola-Negri-Cappeleti/ Editorial Labor
La vida de las plantas de E.J.H. Corner/ Ediciones Destino-Barcelona

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