Nociones básicas del cultivo de orquídeas para principiantes

Lic. AlejandroTaborda

Hasta el presente se han descripto unas 36.000 especies de orquídeas naturales: ésto significa que hay más de una especie que puede ser cultivada por usted. Si a ésto se le suman las aproximadamente 110.000 formas híbridas logradas por el hombre hasta el presente, entonces las chances de cultivo de orquídeas en su hogar se amplían considerablemente.

Morfología y hábitos de crecimiento de las orquídeas

Según su crecimiento vegetativo, las orquídeas presentan dos grupos principales:

• Orquídeas monopodiales.
• Orquídeas simpodiales.

Las orquídeas con crecimiento monopodial



-Tienen crecimiento vertical definido, con raíces laterales.
- Hay un solo ápice vegetativo o meristemático que es terminal a la planta.
- Carecen de rizoma.

Las orquídeas con crecimiento simpodial



- Presentan un crecimiento aparentemente horizontal y no tan prolijo.
- Hay varios meristemas o yemas que se van diferenciando a partir del rizoma o de yemas dormidas que hacen más exitosa la supervivencia de las plantas.
Estos meristemas pueden originar los pseudobulbos que llevan las hojas y la yema floral. Pueden haber tres meristemas por pseudobulbo, aunque suelen encontrarse dos yemas ubicadas en los extremos de su base.




Los pseudobulbos se originan a partir del rizoma. Son fundamentalmente órganos de reserva de nutrientes y agua que la planta utiliza en épocas de sequía y/o reposo, como así también en el momento de determinar su floración. El tamaño y la forma son muy variables.


Cultivo

Aplicar los procedimientos adecuados para lograr el éxito en le cultivo de las orquídeas ,implica conocer los hábitos de crecimiento de las mismas y sus condiciones ambientales.
Cuando se habla que una orquídea esta adaptada a su medio ambiente, significa que los distintos elementos que sobre ella actúan, lo hacen dentro de ciertos parámetros, solo medibles por el hombre. No existen dos especies de orquídeas como de cualquier otro organismo incapaz de trasladarse (como lo hacen los animales), que habitando incluso en el mismo ambiente, respondan a los elementos naturales de la misma manera: por ejemplo, una Cattleya labiata que tiene una existencia epífita, necesita una cantidad de luz, humedad y temperatura diferente a una Oeceoclades maculata que habita unos 30 metros mas abajo, en el suelo, con otros requerimientos de luz, humedad, temperatura, circulación de aire, etc.
Si bien la respuesta a su desarrollo es netamente multifuncional, es decir depende de la interacción de las variables ambientales, sin embargo, para el cultivo de las orquídeas es necesario manejar básicamente seis elementos que se los deben considerar como un todo, donde la variación de uno de ellos provoca el cambio en los otros. Estos elementos o parámetros son la temperatura, la humedad, los riegos, la luz, la circulación de aire y su fertilización. Así, conocidos los requerimientos de una determinada especie (tomemos por ejemplo, Masdevallia infracta, que habita en zonas luminosas, de montaña, con alta humedad ambiental y temperaturas diurnas no mayores a 28° C), si esta requiere de una luz brillante a filtrada, de nada vale mantener este parámetro en los valores requeridos, si no consideramos que la temperatura aumenta con el aumento de la luminosidad. A su vez, con el aumento de la temperatura la humedad desciende y hay que aumentar los riegos. Y el aumento en la circulación del aire provoca una disminución de la temperatura alrededor de la planta. Esto quiere decir que debemos controlar que la interacción de todos los parámetros vitales se adecuen a las necesidades de la planta a cultivar (y no al revés, tratando de proporcionarles lo que tenemos a disposición, pues esto llevará tarde o temprano al fracaso en su cultivo).

Luz: La luz tiene vital importancia para promover la reacción de la fotosíntesis, y por lo tanto el desarrollo y la floración en las plantas. Ésto se ve en las orquídeas que son cultivadas de manera doméstica. En su medio ambiente, la exposición solar determina la capacidad de las orquídeas para ocupar determinados habitats. De ahí que muchas de ellas si queremos verlas florecer en nuestros hogares, debemos conocer cuál es la exposición solar que requieren. Ninguna de ellas viven en lugares con luz solar directa permanente. Sus delgadas cutículas no permiten una tolerancia mayor a 9 horas de exposición directa al sol: rápidamente se deshidratarían y sus hojas comenzarían a lesionarse por quemaduras. Esta delgada cutícula, en realidad, responde a la adaptación a una mayor eficiencia en la captación de la humedad ambiental. La exposición lumínica determina además la variación térmica en las cuales las orquídeas se hallan mejor adaptadas. De ahí que el factor determinante en su desarrollo sea también la temperatura que debe existir para cada tipo de luminosidad requerida.
En términos generales, podemos encontrar que para Luz Expuesta su sinónimo puede aparecer como Pleno Sol: son aquellas plantas que requieren una exposición al sol durante todo el día mientras éste está presente. Medido con un Fotómetro correspondería entre 20.000 a 40000 lux. Muy pocas orquídeas pertenecen a este grupo, por ejemplo, Arundina, lo mismo que muchas Vandas y géneros afines.
Luz Filtrada puede aparecer también explicada como "Tamizada", "Media Sombra" y corresponde a que la mitad del día reciba sol directo y la otra mitad sombra, o bien que todo el día reciba luz tamizada (debajo de un árbol o debajo de una media sombra pero del 50-60%). En valores medibles corresponde al rango entre 12.000 y 20.000 lux. Casi todas las Cattleyas, Laelias, Cymbidiums y muchos Dendrobium y Oncidium corresponden a este grupo.
Luz Brillante, también puede aparecer explicada como "Atenuada" o "Luz Indirecta" y correspondería a que solo reciba 2 a 3 horas de sol directo en algún momento del día y el resto reflejo del sol, o también que todo el día esté en un lugar muy iluminado pero no soleado (por ejemplo, debajo de una mediasombra del 80 % o con reflejo de una parte mas iluminada sin que le alcance el sol;  lo que se acostumbra decir un lugar con mucha resolana). En valores medibles estamos hablando de 5000 a 12000 lux. Phalaenopsis, Miltonias, muchas Microorquideas y Paphiopedilum son ejemplo de esta condición.
Sombra, también lo pueden encontrar como "Sombreada", o "Penumbra" se cultivan en lugares donde nunca llega el sol directamente y en valores medibles correspondería a rangos inferiores a los 5000 lux. Muy pocas orquídeas con excepción de las Miniorquideas y algunos Paphiopedilums comprenden ambientes de sombra.
En símbolos usados en mucha literatura, correspondería:




Temperatura: La temperatura que requiere cada especie de orquídea es aquella en la cual se desarrolla en su medio ambiente. Siendo que las orquídeas provienen de diferentes regiones según cual tengamos bajo cultivo, existe una temperatura máxima diurna y una temperatura mínima nocturna que debemos respetar y aprender a manejar. A veces esta diferencia térmica es muy amplia, pudiendo tratarse de diferencias de 15° C. En otros casos, especialmente en las tropicales de la región ecuatorial, la diferencia entre el día y la noche no varía en más de 5° C. Pero veamos que ocurre en la región ecuatorial a medida que varía la altitud:

Caliente: Nivel del mar hasta 1000 metros, 24°-29 ½° C temperatura promedio nocturna.

Cálida: 1000 metros hasta 1800 metros, 20°-24° C temperatura promedio nocturna.

Templada: 1800 metros hasta 2500 metros, 14 ½°-15 ½° C temperatura promedio nocturna.

Fresca: 2500 metros para arriba, 10°-13° C temperatura promedio nocturna.


Estos datos por tratarse de valores promedios tomados en su medio ambiente, pequeñas oscilaciones de 5° C por encima o por debajo de cada valor es tolerado por las plantas. En las regiones templadas y en la región austral y boreal, las variaciones de la temperatura entre el día y la noche están relacionadas con la distancia referida a la línea del Ecuador, a las corrientes oceánicas que determinan el calentamiento o enfriamiento de las masas de aire que ingresan a los continentes y lógicamente a su altitud. Es importante comprender que estas variaciones se observan en el crecimiento y formación de flores. Normalmente las orquídeas necesitan de estas pequeñas o grandes fluctuaciones térmicas entre la temperatura máxima diurna y la temperatura mínima nocturna para respirar, transpirar y promover la formación de nutrientes que facilitarán un adecuado desarrollo, determinando la formación de flores en las plantas adultas.
El modo como proporcionamos la temperatura adecuada, y su amplitud térmica requerida, dependerá de los medio con los cuales contamos. Una manera sencilla consiste en diseñar el lugar donde se cultivaran las orquídeas, proporcionándoles la temperatura adecuada por radiación solar. Durante el día la temperatura ascenderá gracias a la exposición solar, en tanto que por la noche descenderá teniendo en cuenta la ausencia de luz. Pero con este método estamos restringiendo el cultivo a aquellas orquídeas que soportan las temperaturas máximas y mínimas de nuestro hogar o localidad donde vivamos, tanto en las diferentes estaciones del año, como las pequeñas fluctuaciones que puedan ocurrir. Variaciones tales como días nublados, inviernos muy fríos, días muy calurosos, pueden afectar a aquellas orquídeas que no se hallan comprendidas dentro de estos requerimientos. Es importante, entonces, conocer cuáles son las temperaturas máximas diurnas y mínimas nocturnas en los casos que existan cambios climáticos y estacionales (primavera, verano, otoño e invierno), como así también la protección que permitirá alojar a las orquídeas en los recintos o espacios destinados. Un medio mas controlado supones disponer de artefactos que regulen la temperatura nocturna mínima y la máxima diurna. Para ellos existen diferentes dispositivos que procuran simular las condiciones térmicas requeridas. Si no se cuenta con una habitación interna que utilice la misma temperatura en la cual nosotros vivimos, se deberá contar con calentadores de la atmósfera donde se ubican las orquídeas. Éstos pueden ser estufas de tiro balanceado, calentadores de aceite y termodifusores eléctricos. Veamos las alternativas de elección.
Estufas de tiro balanceado: Utilizan el gas de red. Se recomiendan las mismas que se utilizan en los hogares y de marcas reconocidas. Emiten gases tales como monóxido de carbono y etileno que son extraídos del recinto por medio de una conexión al exterior. No se deben colocar las orquídeas a menos de 3 metros por encima o por delante de estas instalaciones.

Calentadores de aceite: Son artefactos eléctricos que emiten gases de etileno, que si no se controla la circulación del aire, son perjudiciales para los pimpollos de las orquídeas que abortaran espontáneamente.

Termodifusores eléctricos: utilizan una resistencia con termostato que aumenta su temperatura y se dispersa por medio de un ventilador incorporado. Existen diferentes tipos de termostatos eléctricos con difusor, con regulador de la temperatura mínima requerida, es mas seguro que los anteriores. Además, en los meses mas cálidos se puede utilizar como ventilador que favorezca la disminución de la temperatura del recinto. Como los calentadores de aceite, se deberán ubicar las orquídeas a una distancia mayor a los 2 metros. Para lograr el objetivo de calentar el recinto, lo aconsejable es instalar un termodifusor grande, o lo mas grande posible, que funcione a la mitad de la potencia requerida. Ésto es importante para evitar que se vea afectado su funcionamiento a corto plazo. Por ejemplo, para un orquideario pequeño se aconseja un termodifusor de 3 kilowats Téngase en cuenta que el calor que le será entregado al recinto donde se cultivan las orquídeas secará la atmósfera de humedad. Entonces lo más conveniente es ubicar inmediatamente a la salida del aire cálido una bandeja o recipiente con agua para revertir tal efecto. En todos los casos analizados, es aconsejable colocar un termómetro que verifique la temperatura que esta influyendo en el desarrollo de las orquídeas, siempre a una distancia media entre éste y el otro extremo del recinto.

Humedad: La humedad que requiere cada especie de orquídea es aquella en la cual se desarrolla en su medio ambiente. Ésta se encuentra directamente afectada por la temperatura ambiental y la circulación del aire, lo cual afectará que disminuya la humedad cuando aumente la temperatura, y se mantenga o aumente cuando descienda la temperatura.
Los métodos para mantener rangos de humedad aceptados para el crecimiento de las orquídeas pueden llevarse a cabo de diversos modos:
Riego del local o espacio: Es un método bastante sencillo, si no se riegan las plantas en dicha operación.
Colocando cubetas o recintos con agua: Un estanque, un piletón, canales de riego, etc., permiten mantener un tenor de humedad que facilitará el desarrollo de las orquídeas.
Humectadores: Son aparatos construidos para liberar al medio humedad; Pueden ser de diferentes tipos. Uno de éstos son conductos que utilizan el agua de red o de otro origen que por medio de una bomba es vaporizada en forma de una fina niebla. Es muy utilizada en medianas y grandes instalaciones. Otro dispositivo son humectadores eléctricos que utilizan un ventilador para dispersar una fina lluvia en el local. Es más utilizado en recintos de pequeñas a medianas dimensiones, pues el agua se debe entregar en un bidón que lleva incorporado. Estos dispositivos eléctricos llevan un controlador del grado de humedad, comenzando a funcionar cuando la humedad desciende.
En todos los casos, es aconsejable colocar cerca del termómetro un higrómetro, que es un medidor del grado de humedad expresado en porcentajes de saturación ambiental.
En cada caso se explicará el rango de humedad requerido para cada especie. Pero en todo momento, agrupe las orquídeas por preferencia de humedad. Recuerde que las plantas jóvenes requieren mas humedad que las adultas de la misma especie.

Riego: En cultivo, mueren muchas mas orquídeas por exceso de riego que por carencia de regadas.
Las orquídeas epífitas reciben la mayor parte del agua para realizar la fotosíntesis gracias a la humedad ambiental. Esto se observa especialmente en aquellas que crecen en las ramas superiores de los árboles. Si bien en las zonas tropicales y subtropicales las lluvias son torrenciales, no continúan su influencia cuando han cesado, ha salido el sol rápidamente y comienza a circular el aire. Son muy pocas las orquídeas que viven en lugares pantanosos. En estos casos, se encuentran afectadas al régimen de aportes de agua durante la época de lluvias, y luego temporadas de sequía.
Mucha gente confunde humedad con riego: La humedad en el ambiente siempre es necesaria; los riegos pueden y deben ser ocasionales. El problema nunca va a ser los riegos, sino mantener la humedad ambiental.
Cuando se cultivan, las orquídeas no toleran el agua estancada entre sus raíces, especialmente cuando el drenaje de las macetas es insuficiente o cuando el medio que las contiene tiene muy poca porosidad para permitir escurrir el exceso de agua que no ha sido absorbido por la planta. Si el ambiente donde están sus orquídeas es cálido y con poca humedad, lo mejor es colocar plantas de follaje abundante próximas a las orquídeas, o bien platos con agua y arena o arcilla expandida (leca) para aumentar la evaporación y la humedad.
Hay que recordar que en los días de mayor temperatura ambiental, podemos aumentar la cantidad de riegos en las plantas, pero también debemos muy especialmente aumentar la humedad en su entorno. En los meses mas fríos de invierno se puede, y es muy recomendado, suprimir los riegos, lo mismo que luego de la floración cuando la planta entra en un período de reposo breve. Si así no se pudiese controlar la humedad, se debe en todo los casos:

• Regar las plantas y el suelo por la tarde, con la ausencia del sol, durante primavera y verano.
• Regar las plantas muy poco y mucho el suelo por la mañana, en ausencia del sol, en otoño.
• No regar deliberadamente las plantas, pero si mantener el suelo mojado por la mañana y tarde en invierno.


Circulación del Aire: La presencia de corrientes de aire en las orquídeas facilita la fotosíntesis y eliminación de hongos y bacterias. En un ambiente húmedo, cálido y carente de una renovación de la masa de aire facilita la proliferación de hongos y bacterias patógenas, perjudiciales para todo ser vivo. Las orquídeas no escapan a esta regla. La circulación del aire en las orquídeas facilita la unificación de la temperatura ambiental, la hace disminuir en condiciones de altas temperaturas, disminuye la humedad y la saturación de agua en sus tejidos y favorece la captación del dióxido de carbono atmosférico, compuesto inorgánico fundamental en el proceso de fotosíntesis. Tanto que tomen el dióxido de carbono durante el día, como durante la noche, el disponer de un ambiente donde cultivemos las orquídeas con ventanales abiertos o ventiladores que faciliten la circulación del aire, constituye un factor fundamental para integrar la temperatura con la humedad que cada especie requiere. No es un tema menor la circulación del aire en los recintos donde cultivemos orquídeas, sino un tema integrador.

¿Maceta versus Canasta o Troncos?

Uno de los aspectos más importantes en el cultivo de las orquídeas es proporcionarles un soporte adecuado. Dicho soporte consiste en acondicionarlas en un medio que les permitan enraizar y absorber nutrientes para crecer y florecer. Según el tipo de crecimiento y las condiciones particulares de cada género o especie, podrá ser:

Macetas: Ideales para ubicar en espacios reducidos y con humedad media a baja. Sirven para contener las raíces, pudiendo ser:

Perforadas: Para las epifitas. Mantienen la humedad y facilitan la circulación
del aire. Pueden ser:
De plástico coloreado (roja, negra), o
transparentes, que facilitan la fotosíntesis y
eliminación del exceso de humedad.
De barro, se humedece y seca con facilidad.

Sin perforaciones: Para las terrestres. Puede optarse por
De plástico coloreado.
De barro.

El medio debe ser una mezcla de partículas finas a medianas para retener nutrientes y humedad. Cada 2 años se debe renovar el sustrato y reenmacetar.

Canastos: Para disponer al exterior o lugares amplios, con humedad media a alta. Las raíces se distribuyen mas espaciadamente, pudiendo salir y capturar luz y humedad. Existen diversos tipos:

• De madera: Deben ser livianas y no poseer taninos en su construcción.
• De metal: Duran mas tiempo que las anteriores.
• De plástico: Son livianas, pero no pueden recibir sol directo. Las raíces no se pegan.

El medio debe ser de partículas medianas a grandes. No hace falta mezclar ni reenmacetar tan frecuentemente. Se controla mejor la fertilización y el regado.

Troncos: Adecuados para todas las orquídeas epífitas aquellos con corteza rugosa, pues se aferran correctamente al soporte. Duran por mucho tiempo una vez cortado del árbol (ceibo, jacarandá, lapacho, anchico, timbó, fresno, paraíso). Como en las canastas, se controlan mejor el fertilizado y el regado. Agregar contra la corteza musgo verde.

Láminas: Son adecuadas para microorquídeas y aquellas de crecimiento restringido en volumen. Pueden estar confeccionadas con corcho o madera.
Su eficiencia es igual a los troncos. Agregar contra la corteza musgo verde.


MEDIOS DE CULTIVO

Todo mezcla que retenga humedad, sea porosa y no se compacte o degrade rápidamente con el tiempo, será adecuada para cultivar orquídeas.

Corteza de pino: Se presenta en varios tipos de tamaño. Es indicada para todas las epífitas, eligiendo su diámetro de acuerdo al tamaño de las raíces: mediano para las de raíces gruesas a intermedias y fino para los plantines y aquellas orquídeas de raíces finas.

Carbón vegetal: Muy utilizado en combinación con corteza de pino, para acentuar las propiedades de porosidad en el sustrato. Ideal por sus propiedades antisépticas.

Perlita: Tiene aplicaciones para ser utilizada en plantines y en orquídeas que requieran retención de humedad constante en sus raíces.

Musgo verde: Procedente de ambientes tropicales y subtropicales, se utiliza en combinación con corteza y carbón vegetal para la preparación de mezclas y solo, envolviendo los troncos o sirviendo de base para laminas donde se atarán en todos los casos las orquídeas.

Musgo sphagnum: Como en el caso anterior, retienen humedad y se debe elegir aquel proveniente de ambientes templados o subtropicales.

Turba: Sirve como mezcla en orquídeas epífitas. Es el musgo sphagnum reducido a polvillo.

Resaca de río: Los sedimentos finos depositados por los ríos son un excelente abono orgánico. Recomendado para orquídeas terrestres, preparando mezclas con corteza y carbón. Verificar que sea un producto confiable y de calidad, proveniente de lugares no contaminados por petróleo y residuos fenólicos.


CLAVES PARA RECORDAR:

• El sustrato de las epífitas plantadas en macetas deberá ser poroso, liviano y con textura y coloración variada.
• Nunca plantar las especies epífitas dentro del sustrato; dejar los pseudobulbos y el rizoma por encima de éste.
• Fijar en caso de ser necesario la planta a un tutor de madera para ordenar y guiar su crecimiento, atándola con tiras de media de nylon, o hilo de algodón.
• El período de reposo coincide en su hábitat con la disminución de la humedad y las precipitaciones. A partir de este momento se espera su floración.
• Terminado el período de floración (dependiendo de cada especie y por lo tanto de la estación del año), comenzará el período vegetativo: Regar copiosamente, e incluso, retomar nuevamente la fertilización. En este instante la planta de orquídea dará nuevos brotes vegetativos.

En síntesis, durante un año (comenzando luego de que madura el nuevo brote), los períodos se suceden:


PERIODO
DE FLORACION

PERIODO
DE REPOSO

PERIODO
VEGETATIVO


Para cada especie de orquídea, el momento de los períodos durante el año será diferente, según florezcan, en primavera, verano, otoño o invierno.

• En la gran mayoría de las orquídeas simpodiales, luego de su floración pasan por un período breve de descanso (aproximadamente 1 a 2 meses) donde recién retoman su crecimiento cuando surge un nuevo brote vegetativo y sus correspondientes raíces: Es en este momento surgen los nuevos brotes y sus raíces cuando se las debe regar copiosamente y fertilizar.
• Rociar las hojas y seudobulbos únicamente los días de mayor temperatura ambiental (ésto facilita el aumento de la humedad en el ambiente donde se hallan sus orquídeas). Regar una vez por semana en los meses de baja temperatura (en otoño), siempre por la mañana. No regar en los meses de muy baja temperatura (por debajo de los 15° C durante el invierno, solo mantenga elevada la humedad ambiental). Durante los meses de primavera, regar a lo sumo 2 veces por semana, observando no hacerlo en los días fríos que suelen aparecer en el primer mes de este período, y siempre por la mañana. Sobre el tercer mes de la primavera y todo el verano, se recomienda comenzar a regar una a dos veces por día: por la mañana y la tarde, nunca cuando el sol se halla a pleno.
• Si cultiva plantas en interiores de las viviendas, colocar un plato con agua y piedras dentro de este, para ubicar encima la maceta o canastos. De esta manera se mantiene una humedad mínima que evitará la deshidratación de las partes vegetativas.


GENEROS DE ORQUIDEAS RECOMENDADOS PARA PRINCIPIANTES

Bletilla: Género asiático de orquídeas terrestres, con poca demanda en cuanto a temperatura y humedad. Pierde las hojas en invierno y florecen para primavera cuando comienzan a surgir los nuevos brotes. Recomendadas para plantar en jardines como planta que gusta de sol filtrado y agua en primavera y verano.

Brassavola y Epidendrum: Ambos géneros son sudamericanos y centroamericanos, epífitos, aunque los Epidendrum tipo caña se pueden cultivar en macetas grandes. Requieren mucha luz, humedad y riegos elevados en primavera y verano. Ideales para cultivar al exterior, floreciendo desde primavera hasta invierno.

Cattleya y Laelia: Géneros de plantas epífitas presentes únicamente en América Central y Sudamérica. Gustan de mucho sol, agua y circulación de aire en primavera y verano. Elija las especies brasileras o de México para iniciar su cultivo. Con los híbridos no hay problemas. Según cual especie o híbridos, hay una Cattleya o Laelia en flor para cada mes.

Cymbidium: Género de especies epífitas o semiepífitas, asiáticas, con una gran cantidad de híbridos logrados hasta el presente. Requieren mucha luz todo el año, riegos frecuentes durante la primavera y el verano, y circulación de aire. Excelentes para cultivar al exterior o en jardines, con bajos requerimientos en cuanto a temperatura. Florecen durante todo el año, y su floración dura 2 meses.

Dendrobium: Género con más de 1300 especies, no todas fáciles de conseguir: prefiera tanto las especies de hojas caducas en otoño, como aquellas de hojas persistentes, con floración lateral, para ser cultivadas al exterior todo el año, con mucha luz y riegos frecuentes en primavera y verano. Florecerán en primavera y comienzos de verano. Las de hojas persistentes y floración apical se cultivan con más éxito en lugares mas templados (por ejemplo, en otoño e invierno únicamente en interiores), con humedad elevada en el ambiente y luz de ventanales. Florecen en otoño e invierno.


Miltonia, Oncidium, Gomesa y afines: Géneros americanos de orquídeas epifitas, con muchos híbridos obtenidos de sus varias especies (especialmente de Oncidium). Cultivar como Cattleya y Laelia, eligiendo para comenzar las especies del sur de Sudamérica y de México.

Paphiopedilum: Género de orquídeas asiáticas, semiepífitas, que requieren humedad elevada todo el año, luz indirecta y temperaturas templadas a frescas. Ideales para cultivo en interiores (departamentos y ventanales) y algunas pocas en exteriores todo el año. Florecen durante invierno hasta el verano y su floración dura varios meses.

Phaius: Género de orquídeas terrestres asiáticas, muy decorativas, con floración en primavera. Requieren mucha luz durante el crecimiento, humedad elevada constante y temperaturas templadas. Se pueden cultivar tanto al exterior como en interiores durante todo el año.

Phalaenopsis: Bellísimo género de orquídeas epífitas, asiáticas, de regiones tropicales. Se han logrado numerosos híbridos cuya floración dura varios meses. Se cultivan como plantas de interior en otoño e invierno, con luz brillante no sol directo. Las especies de flores blancas florecen durante la primavera y verano. Las especies rosadas durante el otoño e invierno y las manchadas en diferentes momentos del año.

Vanda: Otro extraordinario género de orquídeas asiáticas netamente tropicales. Se han obtenido numerosos híbridos entre especies de este género y con el género Ascocentrum. Requieren mucha luz, humedad elevada todo el año y temperaturas templadas, jamás frías ni por debajo de los 10° C. Recomiendo elegir inicialmente las especies de flores azules o rosas (que tengan como progenitor al menos a Vanda coerulea) y las de flores medianas, naranjas o rojas (híbridos de Ascocentrum).



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